Las emociones

Estándar

Quizá este es el tema para mí más importante a tratar en mi vida diaria. Creo que casi todos en más de una ocasión nos vemos atascados en alguna emoción que nos paraliza o comportándonos de alguna forma que no nos gusta porque debajo estamos tapando lo que realmente sentimos, o también evitando alguna circunstancia concreta porque nos hace sentirnos mal.

Desde pequeños no aprendemos a gestionar nuestra rabia, si no que “eres malo” si sientes enfado y lo expresas. Ni tampoco nuestra tristeza porque “eres débil” si lloras, o ¡ qué feo/a te pones cuando lloras!. En el mejor de los casos, la alegría siempre está permitida, pero tapando lo que hay debajo o tampoco sintiéndola mucho no vaya a ser que venga algo malo detrás.

Durante el embarazo, nuestro ciclo emocional es una montaña rusa. Nuestras hormonas, los cambios y que se activa la parte más primitiva del cerebro trayéndonos al presente cosas del pasado que se han quedado guardadas en algún lugar del inconsciente, convierten el día a día en algo milagroso por momentos y en el otro extremo del péndulo en una gran ansiedad.

Durante el parto, emociones como el miedo y la alegría van de la mano y también en ese baile sucede cada contracción y cada momento de él, arrastrándonos por momentos. Y finalmente, en el intenso postparto, el no dormir en algunos casos, los nuevos ajustes, los llantos, el conocer a tu bebé, el nadie me entiende, la casa, la lactancia, la pareja… todo se desbarajusta y el caos deja paso a sentimientos de culpa por creer que no lo estás haciendo bien o no era como pensabas, a miedo por no ser capaz de sostenerlo y a rabia porque cómo puedo estar sintiendo todo esto si es el momento más maravilloso de mi vida. Dejando finalmente un poso  de tristeza que también acallada, porque “no se debe de sentir” todo lo que se está sintiendo puede afectarnos y provocarnos la depre.

Como veis, somos muchas mamás las que pasamos por todo esto y en cuanto quedas con alguna de ellas y puedes abrir tu corazón a expresar todo lo que estás sintiendo, un gran alivio te invade, ya que no somos las únicas, ni somos raras, ni estamos mal de la cabeza, je je je. Cada vez más, por suerte, se le pone voz a cada emoción y sentimiento para ser expresado y dejarlo estar, que nos traiga su aprendizaje y que se marche…

¿Cómo nos puede ayudar Mindfulness aquí?

Cuando entrenamos la meditación y llegamos a un nivel de autoconocimiento y conciencia donde podemos descubrir qué nos pasa, cuando surge la emoción podemos reconocerla como tal, sin juzgarla, permitirla y dejarla ir.

Normalmente la mente hace esto:

Siento rabia- es que fíjate cómo está la casa y no puedo, y si no puedo soy mala madre porque tendría que poder con todo ahora que estoy en casa, pero nadie me ayuda, y encima el bebé quiere todo el rato teta y no tengo tiempo y no debería de enfadarme porque tengo que estar feliz para mi bebé, etc, etc ,etc. Se perpetúa la rabia porque la escondemos debajo de la alfombray luego… viene el llanto desconsolado de la impotencia y la tristeza y del no puedo más…

Cuando practicamos Mindfulness dejamos que la rabia esté ahí sin querer cambiarla ni hacer nada. Solo le damos permiso para que se manifieste, sin juzgarla, respiramos con ella, la miramos de frente y normalmente se va… No hay que guardarla porque es lícita, porque tengo derecho a sentirla y me lo permito y no me juzgo por ello. Solo es una emoción.

En los principios de Mindfulness, cuando se habla de dejar ir, no solo se lleva a cabo con lo malo, si  no también con lo bueno. A la mente también le encanta quedarse solo con lo bueno y obviar todo lo demás. O convencernos a nosotros mismos de algo, volviendo a tapar lo que puede haber realmente. Entonces, cuando meditamos, permitimos que tanto lo que llamamos bueno y malo estén, sin quedarnos con ninguno de ellos, dando paso a la danza del momento presente donde cada cosa va y viene y podemos ser testigo de ello.

Comparto este cuento que a mí me ayudó a comprender…

 

 

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Acerca de descubriendotumaternidad

Me llamo Tamara, soy licenciada en Psicología y Experta en Mindfulness, Desarrollo personal, Conciencia plena y Educación consciente por la Ual; Maestra de Reiki y formada varios años en Masaje Integrativo y Arun Tacto Consciente, aunque sin duda lo más importante y lo que le da sentido a toda esta teoría ha sido la experiencia de ser madre. Mi pequeña me recuerda cada día lo importante que es estar presente en cada cosa que sucede, aprender a escuchar y desaprender todo aquello que me hace tropezar una y otra vez en el camino y motivarme a mejorar.  Desde que me quedé embarazada hasta ahora, no puedo dejar de observar y de maravillarme por el milagro tanto físico como psicológico y emocional que transforma la vida en un camino intenso, a veces más o menos fácil, y al que merece la pena traer toda la consciencia posible. Así que con todo ello, te propongo mirar la vida que se mueve en tu interior ofreciéndote un espacio neutral donde poder observarte, conocer qué sucede en cada momento y donde poder comaprtir esta experiencia en la que nos podamos nutrir como madres, como mujeres y como parejas (también van incluidos los papás que son una pieza muy importante en el proceso). 

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