Archivos Mensuales: diciembre 2016

Mindfulness y Arun Tacto Consciente, la conciencia plena y el tacto.

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Cuando aprendemos a meditar y a estar con uno mismo, vemos que en el interior de cada uno es donde se desarrolla la vida que vivimos en el afuera. Nuestro organismo junto con nuestra energía y nuestras emociones, son los que se encargan de la interacción con el medio y que, en esta bidireccionalidad, reaccionemos o sepamos mantenernos en una actitud neutral.
¿Cómo llevamos esto al tacto?
Cuando aprendemos a masajear, una actitud implícita nos toca a la puerta y es: “tengo que arreglar al otro”.  En muchas profesiones adquirimos la responsabilidad de que hay que cambiar algo que no está bien. El paciente acude, vierte su parte en el asunto y lo deja todo en tus manos. El que lo atiende se carga, entra en el prejuicio y en la etiqueta diagnóstica y encima en la presión de unos resultados visibles para que esa persona quede satisfecha y vuelva. Pues bien, la nota discordante de Arun Tacto Consciente, proviene de que quien toca y es tocado están interaccionando, cada uno desde su lugar, observando lo que está sucediendo y aceptando lo que hay en el cuerpo en cada momento. Tocamos no solo con las manos, tocamos con la mirada, con la voz, con la energía, con la actitud… y durante la formación en este arte uno aprende la sutil diferencia de alguien que toca tu unidad queriendo cambiarla y otra que lo acepta como está. Cuando te tocan unas manos libres de juicio y de expectativas, sino que son un espacio donde permitirte ser tu mismo tal y como eres en ese preciso instante, el cuerpo se abandona, las energía fluye, las emociones se liberan y algo dentro empieza a transformarse, porque nada está bien ni mal, simplemente es.

Arun Tacto Consciente, fue creado por Anasha y Anubuddha, inspirados por Osho, llamándolo como una “Educación Esencial”. Tras más de 40 años de investigación, y de tranmistirlo a muchísimas personas a nivel internacional llegó a mí a través de Mudito, pudiendo también disfrutar de la formación con ambos,  y hasta este mismo instante ha sido uno de los mejores regalos que he recibido.

Durante mi embarazo y puerperio,  me ha ayudado a conectar con el presente, ya que el cuerpo se desajusta y reajusta sin yo hacer nada para crear una vida. Es el acto más mágico, en el que la mente humana no interviene y sucede gracias a la sabiduría de nuestro organismo. Y sin estar embarazada, ha sido un gran camino de autodescubrimiento y de escucha de lo que sucede dentro de mí.

Porque creo profundamente en aquello que digo Gandhi de… “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”