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Acerca de descubriendotumaternidad

Me llamo Tamara, soy licenciada en Psicología y Experta en Mindfulness, Desarrollo personal, Conciencia plena y Educación consciente por la Ual; Maestra de Reiki y formada varios años en Masaje Integrativo y Arun Tacto Consciente, aunque sin duda lo más importante y lo que le da sentido a toda esta teoría ha sido la experiencia de ser madre. Mi pequeña me recuerda cada día lo importante que es estar presente en cada cosa que sucede, aprender a escuchar y desaprender todo aquello que me hace tropezar una y otra vez en el camino y motivarme a mejorar.  Desde que me quedé embarazada hasta ahora, no puedo dejar de observar y de maravillarme por el milagro tanto físico como psicológico y emocional que transforma la vida en un camino intenso, a veces más o menos fácil, y al que merece la pena traer toda la consciencia posible. Así que con todo ello, te propongo mirar la vida que se mueve en tu interior ofreciéndote un espacio neutral donde poder observarte, conocer qué sucede en cada momento y donde poder comaprtir esta experiencia en la que nos podamos nutrir como madres, como mujeres y como parejas (también van incluidos los papás que son una pieza muy importante en el proceso). 

¡Nueva Entrevista y nuevo grupo!

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Hola a todos!

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Comparto el enlace de una nueva entrevistan sobre Mindfulness y Acompañamiento Consciente donde hablo de cómo puede ayudarnos esta práctica en nuestro día a día para acompañarnos y acompañar nuestras circunstancias. En breve, comenzamos un grupo donde aprenderemos técnicas para llevar nuestra atención al presente, conectar con nosotros y así poder conectar de otra forma con lo que nos rodea.  La maternidad y paternidad es un trabajo de los más exigentes, como define Kabat Zinn (creador de Mindfulness y padre de 3 hijos), y con voluntad y paciencia se convierte en un camino de lo más transformador.

 

Tengo el placer de compartir espacio con Edurne Simón, una profesional fantástica que es quien hace la entrevista también,  en Thai Baby,  un lugar para las familias que ella creó y donde ofrece muchas actividades para los más peques y los papis.

Os dejo el enlace de su blog:

https://thaibabyweb.wordpress.com/

En Facebook también podéis encontrarla!!

grupo-regular

 

En breve iré actualizando más entradas sobre este tema. Como sabéis, es mi día a día también la crianza y seguir aplicando todo lo que aprendo cada momento para poder compartirlo!

Salud y Amor para todos!

 

 

Mindfulness y Arun Tacto Consciente, la conciencia plena y el tacto.

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Cuando aprendemos a meditar y a estar con uno mismo, vemos que en el interior de cada uno es donde se desarrolla la vida que vivimos en el afuera. Nuestro organismo junto con nuestra energía y nuestras emociones, son los que se encargan de la interacción con el medio y que, en esta bidireccionalidad, reaccionemos o sepamos mantenernos en una actitud neutral.
¿Cómo llevamos esto al tacto?
Cuando aprendemos a masajear, una actitud implícita nos toca a la puerta y es: “tengo que arreglar al otro”.  En muchas profesiones adquirimos la responsabilidad de que hay que cambiar algo que no está bien. El paciente acude, vierte su parte en el asunto y lo deja todo en tus manos. El que lo atiende se carga, entra en el prejuicio y en la etiqueta diagnóstica y encima en la presión de unos resultados visibles para que esa persona quede satisfecha y vuelva. Pues bien, la nota discordante de Arun Tacto Consciente, proviene de que quien toca y es tocado están interaccionando, cada uno desde su lugar, observando lo que está sucediendo y aceptando lo que hay en el cuerpo en cada momento. Tocamos no solo con las manos, tocamos con la mirada, con la voz, con la energía, con la actitud… y durante la formación en este arte uno aprende la sutil diferencia de alguien que toca tu unidad queriendo cambiarla y otra que lo acepta como está. Cuando te tocan unas manos libres de juicio y de expectativas, sino que son un espacio donde permitirte ser tu mismo tal y como eres en ese preciso instante, el cuerpo se abandona, las energía fluye, las emociones se liberan y algo dentro empieza a transformarse, porque nada está bien ni mal, simplemente es.

Arun Tacto Consciente, fue creado por Anasha y Anubuddha, inspirados por Osho, llamándolo como una “Educación Esencial”. Tras más de 40 años de investigación, y de tranmistirlo a muchísimas personas a nivel internacional llegó a mí a través de Mudito, pudiendo también disfrutar de la formación con ambos,  y hasta este mismo instante ha sido uno de los mejores regalos que he recibido.

Durante mi embarazo y puerperio,  me ha ayudado a conectar con el presente, ya que el cuerpo se desajusta y reajusta sin yo hacer nada para crear una vida. Es el acto más mágico, en el que la mente humana no interviene y sucede gracias a la sabiduría de nuestro organismo. Y sin estar embarazada, ha sido un gran camino de autodescubrimiento y de escucha de lo que sucede dentro de mí.

Porque creo profundamente en aquello que digo Gandhi de… “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”

 

 

Momentos zen…

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Me refiero a momentos zen-tada… ese final del día en el que paras, te sientas y no recuerdas cuando fue la última vez que lo hiciste.

 

“Esto no me lo habían contado” me comentan dos amigas en dos conversaciones distintas, y es que son muchísimas necesidades por cubrir. Y luego, si tienes suerte y tu bebé es uno de esos del 15% que dice Rosa Jové en su libro “Dormir sin lágrimas” de los que duerme de tirón, sabes que vas a descansar. Si eres del otro 85%, cuando llegas a la cama solo puedes pensar en “a ver si hoy puedo dormir dos horas seguidas”.

 

Como podréis intuir, es mi caso. Por temporadas, mi peque tiene estas malas noches que se acumulan una tras otra. Normalmente coincide con algún diente, o varios, que deciden hacer su aparición muuuuuy despacito. A partir del año y medio mejoró su sueño, pero antes, entre despertares, teta, gases, y los primeros dientes, las noches eran una odisea. Me preguntaba realmente cómo mi cuerpo era capaz de soportarlo, porque el ritmo diario era intenso y en las noches apenas descansaba.

 

Hablo con muchas mamis sobre casos similares y tenemos una herramienta realmente fabulosa que se adapta a cualquier circunstancia: nuestro cuerpo. Es capaz de estar por el día atenta a todas las necesidades, y por las noches puede seguir sosteniendo lo que sucede. En este caso nuestra amiga mente, que pasa tantas horas de actividad,  juega un papel importante puesto que ella es la que juzga la experiencia y hace que sea más o menos llevadera. La exigencia nos llama a la puerta, para que seamos “perfectas”; la “culpa” nos da con el látigo por no haber hecho más o mejor; el miedo de que algo no vaya bien y de las consecuencias de no dormir; la desesperación porque no sabes cuánto va a durar; la incomprensión del exterior y la falta de reconocimiento; y la soledad de las noches eternas de desvelo de las que nadie te puede salvar. Y en vez de respirar y sentirnos satisfechas, nos vamos a la cama con la duda de si vamos a dormir y con el enfado de todo lo que no hacemos o somos.

 

Esta es la maraña que yo me he encontrado varias veces y por eso os la comparto.

 

Esta noche, también os comparto algo que a mí me sirve y es una meditación muy sencilla que cuando la incorporas no es “otra cosa más que hacer”.

 

Solo se trata de tumbarte en tu cama boca arriba y, antes de coger la postura para dormir, sentir todo tu cuerpo. Hacer varias respiraciones profundas y sentir que cada vez está más y más relajado.  Normalmente, de tanta actividad, cuando me tumbo siento mucho cosquilleo en las piernas. Me centro en esa sensación y voy subiendo hacia arriba, relajando el útero, pelvis y sacro. Subo por la columna hacia detrás de mi cabeza. Aflojo los hombros, la frente… y me digo que está todo bien. Miro a mi alrededor y veo a mi hija y a mi pareja. Agradezco la salud, la energía que cada día tengo para llegar a situaciones ilimitadas. Agradezco tener un hogar y formar parte de él. Agradezco tener para comer y poder alimentar a mi pequeña también. Agradezco las ganas de empezar un día nuevo para seguir aprendiendo cosas y creciendo como madre y persona. Agradezco la rabia, la impotencia y el miedo, que me recuerdan que estoy viva y que he elegido un camino que necesita mucho coraje. Y agradezco el amor que detrás de todo, está en cada pequeño gesto, y cuando se despierta y se echa encima de mí para darme un beso… se olvidó lo demás.

 

Ánimo, la verdad es que todo va a pasar y estamos llenos de recursos y de una fuerza ilimitada.

 

Os dejo una canción de Devakant, una lluvia de flores y frescura para este momento…

 

 

De vuelta

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Han pasado ya unos meses desde la última entrada. A veces necesito parar y vivir lo que toca… que no es poco. Vuelvo con ganas de compartir más cosas  y en este caso, lo que me impulsó de nuevo a escribir ha sido una experiencia muy especial que he vivido este pasado fin de semana.

Fui invitada a un evento que se realiza en El Cortijo Los Baños Al Hamam, en Almería, de Familias en ruta. Un proyecto que nació de la mano de Susagna Galindo y Max López, padres de dos hijos con los cuales ha emprendido muchos viajes, rompiendo su rutina, la comodidad de un trabajo fijo y una estabilidad, para vivir juntos experiencias, buscar otro tipo de vida y opciones y crecer como padres y personas. El evento se llama “Viaje Interior” y en mi opinión después de haber estado allí, es un trazado hacia el corazón de uno mismo entrelazado con el corazón de otros. Me encantó.

Compartí un taller sobre masaje y meditación para muchos papás y mamás con sus peques (y no tan peques) ya que la finalidad de los encuentros, a parte de compartir juntos actividades, tienen como motor el crecimiento personal y se realizan actividades juntos y por separado con diferentes temáticas. En este caso, viajamos al cuerpo, tocándonos con la mirada, con la voz, con las manos, con historias, con música… y desde dentro.

La experiencia ha sido muy enriquecedora. Me emocionó mucho ver a tantas familias presentes en cada propuesta y como madre, valoro a cada valiente que recorre el camino hacia dentro para mejorar lo que le rodea y crear un presente más pleno y contribuir al futuro de alguna manera. La maternidad y paternidad es una grandísima oportunidad y el amor hacia los peques es una grandísima gasolina. Es urgente que nos amemos, que hagamos algo por nosotros que nos nutra y nos haga felices para entender que nosotros también fuimos niños y volver a sentirnos vivos. Que la incondicionalidad tan grande y la inocencia tan inmensa que emanan solo se sostiene cuando podemos vernos en sus ojos con el mismo amor. Y que nos necesitan, necesitan nuestro acompañamiento en totalidad… Una gran tarea!

Os invito a viajar por la página y por alguna de sus propuestas!

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Gracias por vuestra iniciativa, por vuestra invitación y por trazar esas rutas diferentes porque… no hay nada como el amor como medio de transporte.

Las emociones

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Quizá este es el tema para mí más importante a tratar en mi vida diaria. Creo que casi todos en más de una ocasión nos vemos atascados en alguna emoción que nos paraliza o comportándonos de alguna forma que no nos gusta porque debajo estamos tapando lo que realmente sentimos, o también evitando alguna circunstancia concreta porque nos hace sentirnos mal.

Desde pequeños no aprendemos a gestionar nuestra rabia, si no que “eres malo” si sientes enfado y lo expresas. Ni tampoco nuestra tristeza porque “eres débil” si lloras, o ¡ qué feo/a te pones cuando lloras!. En el mejor de los casos, la alegría siempre está permitida, pero tapando lo que hay debajo o tampoco sintiéndola mucho no vaya a ser que venga algo malo detrás.

Durante el embarazo, nuestro ciclo emocional es una montaña rusa. Nuestras hormonas, los cambios y que se activa la parte más primitiva del cerebro trayéndonos al presente cosas del pasado que se han quedado guardadas en algún lugar del inconsciente, convierten el día a día en algo milagroso por momentos y en el otro extremo del péndulo en una gran ansiedad.

Durante el parto, emociones como el miedo y la alegría van de la mano y también en ese baile sucede cada contracción y cada momento de él, arrastrándonos por momentos. Y finalmente, en el intenso postparto, el no dormir en algunos casos, los nuevos ajustes, los llantos, el conocer a tu bebé, el nadie me entiende, la casa, la lactancia, la pareja… todo se desbarajusta y el caos deja paso a sentimientos de culpa por creer que no lo estás haciendo bien o no era como pensabas, a miedo por no ser capaz de sostenerlo y a rabia porque cómo puedo estar sintiendo todo esto si es el momento más maravilloso de mi vida. Dejando finalmente un poso  de tristeza que también acallada, porque “no se debe de sentir” todo lo que se está sintiendo puede afectarnos y provocarnos la depre.

Como veis, somos muchas mamás las que pasamos por todo esto y en cuanto quedas con alguna de ellas y puedes abrir tu corazón a expresar todo lo que estás sintiendo, un gran alivio te invade, ya que no somos las únicas, ni somos raras, ni estamos mal de la cabeza, je je je. Cada vez más, por suerte, se le pone voz a cada emoción y sentimiento para ser expresado y dejarlo estar, que nos traiga su aprendizaje y que se marche…

¿Cómo nos puede ayudar Mindfulness aquí?

Cuando entrenamos la meditación y llegamos a un nivel de autoconocimiento y conciencia donde podemos descubrir qué nos pasa, cuando surge la emoción podemos reconocerla como tal, sin juzgarla, permitirla y dejarla ir.

Normalmente la mente hace esto:

Siento rabia- es que fíjate cómo está la casa y no puedo, y si no puedo soy mala madre porque tendría que poder con todo ahora que estoy en casa, pero nadie me ayuda, y encima el bebé quiere todo el rato teta y no tengo tiempo y no debería de enfadarme porque tengo que estar feliz para mi bebé, etc, etc ,etc. Se perpetúa la rabia porque la escondemos debajo de la alfombray luego… viene el llanto desconsolado de la impotencia y la tristeza y del no puedo más…

Cuando practicamos Mindfulness dejamos que la rabia esté ahí sin querer cambiarla ni hacer nada. Solo le damos permiso para que se manifieste, sin juzgarla, respiramos con ella, la miramos de frente y normalmente se va… No hay que guardarla porque es lícita, porque tengo derecho a sentirla y me lo permito y no me juzgo por ello. Solo es una emoción.

En los principios de Mindfulness, cuando se habla de dejar ir, no solo se lleva a cabo con lo malo, si  no también con lo bueno. A la mente también le encanta quedarse solo con lo bueno y obviar todo lo demás. O convencernos a nosotros mismos de algo, volviendo a tapar lo que puede haber realmente. Entonces, cuando meditamos, permitimos que tanto lo que llamamos bueno y malo estén, sin quedarnos con ninguno de ellos, dando paso a la danza del momento presente donde cada cosa va y viene y podemos ser testigo de ello.

Comparto este cuento que a mí me ayudó a comprender…

 

 

Sobre el cambio y la incertidumbre…

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Una de las cosas que más sufrimiento produce a nuestra mente es el cambio.

Desde el Budismo, donde se hayan las raíces del Mindfulness, se parte de la base de que todo es impermanente. Nunca un momento es igual a otro, porque nosotros no estamos igual, el mundo va girando a su ritmo, nuestro cuerpo va haciendo sus funciones, si comemos está de una forma, si duerme de otra, cambia el día, las estaciones, los minutos, el humor…

Aquí radica una de las principales cuestiones por las que la meditación nos es útil para nuestro día a día. Vivimos buscando una estabilidad, hacemos planes, rutinas, queremos controlar cada cosa que suceda porque eso nos hace sentirnos “seguros”. Encendemos el piloto automático de nuestro día a día y de alguna manera nos encorsetamos en como deberían de ser las cosas para estar bien. Y, ¿qué sucede a partir del primer momento de la fecundación? que todo empieza a cambiar y casi nada es igual a lo que habíamos creado en nuestra fantasía…

Aquí utilizo otro elemento de Mindfulness que es el NO JUZGAR. Y en este caso se trata de darnos cuenta de cómo, si prestamos atención, todo nuestra experiencia está definida con ideas y opiniones automáticas que tenemos de casi todo. Si una cosa no sale como esperamos “está mal”. Si sale tal cual “está bien”. Y no solo es el pensamiento, visto desde fuera me pregunto ¿y qué de malo tiene? y ahí viene el juicio… Es la emoción que nos vuelve a traer.

Durante el embarazo y puerperio pueden surgir tantas cosas que no habíamos planeado, que si nos dejamos llevar por los juicios de cómo debería de ser estos momentos, o cómo dicen que debe de ser, o cómo tendría que sentirme y no me siento, o cómo debería de estar mi cuerpo y no está… nos sentimos en una fuente de sufrimiento inagotable.

Es difícil, lo sé, pues me pesco en esa corriente de pensamiento cada día que pasa desde que me quedé embarazada. Y sucede que la experiencia de cada mujer, aunque físicamente los mecanismos de nuestro cuerpo para embarazarse y desembarazarse sean iguales, cada una lo hace a su manera, tiene sus vulnerabilidades, quiere vivirlo de una manera o de otra, siente de una manera u otra y nada es bueno o malo, ni mejor o peor.

Gracias a la gran cantidad de información que hay, todas las opciones y sobre todo las ganas que nos surgen a cada una para abrazar este momento de cambio en nuestra vida, la experiencia que nos toca es la que nos va a enseñar lo que necesitamos en cada momento.

Mi propuesta es abrazar el cambio y el no saber. Abrirnos al proceso e ir eligiendo en cada momento según la circunstancia, más que pensar si es bueno o malo (siempre dentro de los límites y sentido común, ¡claro!).

A mí me va funcionando 🙂

 

 

Un abrazo grande y ¡ánimo! se necesitan solo 21 días para crear una nueva red neuronal en nuestra cabeza y aprender un hábito nuevo…

Mindfulness y Aceptación

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Hola a todos!!

Me gustaría ir hablándoos de los principios y fundamentos de Mindfulness y cómo nos pueden ayudar en esta etapa de nuestra vida.

Hoy voy a empezar con la Aceptación porque estos días ha estado muy presente en mi experiencia y así, fresquito, es más fácil poder transmitiros su valor y utilidad.

Jon Kabat-Zinn dice de ella que “Significa entender el modo en que las cosas son como son y descubrir el modo más sabio de relacionarse con ellas y actuar, con esa visión clara, en consecuencia.

La diferencia también de la resignación pasiva, ya que cuando uno acepta lo que es, la conciencia puede ayudarte a tomar perspectiva de la situación y por lo tanto, un punto de partida diferente que te lleva a una acción diferente. Si no lo aceptas, surge la lucha y y nos paraliza dejándonos sin saber que hacer, o por el contrario, emprendiendo una acción reactiva que nos lleva a la misma situación una y otra vez y nos hace sentir peor.

Os pongo ejemplos prácticos:

Mi pequeña se despierta muchísimo por la noches desde hace meses. A partir yo creo que de los 3 (y ahora tiene 14) las noches se han convertido en desvelos constantes. Gases, dientes, mocos… por lo tanto mi descanso se ha visto relegado a un segundo plano, je je. Cuando os hablo de varios despertares, puedo deciros que a veces el tiempo entre uno y otro son 10 minutos… algo difícil. Esta situación pone al cuerpo un poco al límite, porque luego ajustar el ritmo diario a ella también es complicado y luego está la casa, la pareja, lo social, lo laboral…

La mente dice todo el rato: tienes que dormir, necesitas descansar que si no, no vas a poder; vas a estar mal; nunca más vas a poder dormir; esta situación es inaguantable; viene la abuela a recordarte las ojeras que tienes, etc, etc.  Y cada vez que me despierto, todos esos pensamientos generan lucha, impotencia, rabia porque quiero y no puedo, y mientras tengo a mi peque en brazos intentando darle el consuelo que necesita. Al día siguiente, con mi cuerpo cansado, sigo con toda las rutinas y frentes y mi mente me sigue diciendo que estoy cansada, que no llego, me duele el cuerpo, la cabeza, y me siento más cargada aún.

Y lo que me ha ido devolviendo la experiencia es que puedo. Puedo levantarme mil veces por la noche, y aún cansada, darme cuenta de este discurso y estar ahí presente con las necesidades que surjan.  Si lo hago desde la lucha o la rabia, dejo fuera la responsabilidad ( lo que llamamos culpa) en mi bebé por despertarse, en mi pareja por no ocuparse o ayudarme en otras cosas, al mundo…; y si lo acepto, puedo pedir ayuda, organizarme y tomar decisiones con respecto a qué hacer para descansar algo más. Buscar soluciones, alternativas y dentro del caos, sentirme lo mejor posible.

Ésto, le sucede a muchas mamás y papás, no es un caso aislado. Lo que quiero sacar a la parte consciente, es la emoción y el pensamiento que se desencadena que de manera instintiva aceptamos para poder atender a nuestro bebé de la manera más coherente. Hay un mecanismo, sobre todo en las mamis los primeros meses, en el que el cuerpo genera una cantidad de endorfinas y oxitocina que, aunque hayas dormido dos horas, te sientes fenomenal. Pero cuando van pasando los meses, el cansancio va saliendo a la luz y se hace más cuesta arriba. La parte emocional nos desajusta y nos hace sentir peor aun porque ¡qué mala madre soy que encima que mi bebé me necesita yo me enfado! ni mucho menos…

Nuestra mente funciona así, y dándonos cuenta podemos soltar carga innecesaria del día a día, pues los pensamientos que tenemos acerca de una situación concreta la condiciona a través de la emoción que nos produce.

Y añado, cuídate. Piensa cuando tu bebé necesita algo y como le ayudas a que se sienta mejor. Pues igual contigo mism@… Sé bondadoso y compasivo, pues, el camino de la maternidad y paternidad es un camino de aprendizaje y nuestros peques nos enseñan y devuelven tanta aceptación y amor que realmente tenemos los maestros en casa.

 

Gracias por estar ahí…

 

 

Por qué en el embarazo y puerperio…

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Llevaba años practicando meditación de diferentes formas, haciendo cursos, terapias, yendo hacia dentro en busca de respuestas, de autoconocimiento, de sentido… hasta que la maternidad me trajo al presente.

 

Cuando me quedé embarazada empecé a estar más conectada conmigo que nunca. Las sensaciones eran tan claras, lo que necesitaba tan evidente, que podía experimentar la observación real de cómo mi cuerpo y mi mente iban por caminos distintos. Una de las formas de meditación que más me había servido  era a través del cuerpo ya que, durante cuatro años, me formé en Masaje Integrativo y Arun Tacto Consciente, la meditación y el masaje unidos. Así que el ancla para mí a este momento llegaba a través de nuestro templo, como lo llama el Lama Tulku Lobsang.

 

No podía dejar de maravillarme de cómo sin hacer nada, dentro de mí se creaba una vida con unos mecanismos perfectos, coordinados entre sí y llenos de sabiduría. De repente necesitaba dormir, comer cosas concretas, no hacer algunas actividades…¡ sin saber aun el positivo ! Después indagaba sobre los procesos físicos que se estaban dando para comprender todo eso y por ejemplo, ¿sabías que la progesterona inhibe al sistema inmune para que el cuerpo no rechace al bebé las primeras semanas y por eso hay más riesgo de estar resfriada? o que… la masa cerebral disminuye casi un 10% para que estemos más conectadas con esa parte intuitiva y pensemos menos. Entre otro millón de cosas más…

 

De forma paralela cursaba mi trabajo fin de Experto en Mindfulness en la Universidad de Almería, así que decidí hacer mi propio campo de experimentación y me di cuenta de muchas cosas.

 

Me preguntaba, por ejemplo, que si en ese momento tan importante de nuestra vida sabemos de forma tan clara qué necesitamos, ¿por qué nos alejamos de ello? y aquí escuchaba a mi mente decirme “no duermas tanto hija, haz cosas”, o ” no seas caprichosa y come de lo que hay” y entraba en la lucha y el juicio entre lo que era y lo que debía de ser. Más cerca del parto, el miedo y la necesidad de control aparecían constantemente en  mi pensamiento y me hacían sentir tensa y estresada y, ya está demostrado, que cuanto más relajada estés en el momento del parto, más oxitocina segregas de forma natural para ayudar al proceso. Y finalmente, en el postparto, con el vínculo tan especial con mi pequeña sintiendo a cada momento lo que necesitábamos ambas, tenía la prisa por volver a hacer pronto y que todo volviera  a la normalidad.

 

Estos son pequeños ejemplos de todo lo que bullía en mi interior durante este proceso y, gracias a todo lo que llevaba de trabajo meditativo, podía darme cuenta de ello y elegir lo que mejor me hacía sentir en cada momento. No se trata de eliminar el miedo, la prisa, el cansancio… sino de poder darme cuenta de ello, respirarlo y seguir en ese momento con lo que tocaba estar.

 

Durante el embarazo, nuestro cerebro está más plástico, las conexiones neuronales se fortalecen, el sistema límbico activa nuestra memoria emocional y es un gran momento para adquirir hábitos nuevos y saludables que nos acompañarán en las etapas posteriores como padres y personas.

 

Mi invitación no es otra más que puedas llegar a ese espacio dentro de tí donde vivas tu proceso de forma total. Dar vida es un milagro y una gran experiencia de aprendizaje y crecimiento a todos los niveles, pues, nuestros pequeños serán la siguiente generación y verán el mundo con las gafas que vayan incorporando de sus mamás y papás y del mundo que les rodea.

Presente = Regalo

para cartel

¿Te apetece otra forma de sentir?

 

Gracias de nuevo por tu tiempo y por estar al otro lado, ¡feliz día!

Qué es Mindfulness

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Mindfulness, traducido como “atención plena” es la habilidad de estar en el momento presente, “vivir lo que estás viviendo mientras lo estás viviendo” como lo define Kabat Zinn. Esta capacidad que puede desarrollarse a través de la práctica y el entrenamiento de la meditación, viene del Budismo y de sus prácticas milenarias que llevadas al campo científico, han mostrado sus numerosos beneficios en la salud física y psicológica de las personas.

Actualmente se utiliza en diversos campos como en el de la salud, la educación, empresarial… atendiendo a la necesidad de aprender a parar nuestra mente que normalmente anda a caballo entre el pasado y el futuro, causándonos estados de estrés y ansiedad por lo que no podemos cambiar de lo que fue, o no podemos controlar de lo que será.

Cuando nos sentamos a meditar, a llevar nuestra atención a la respiración y a darnos cuenta de cómo nuestra mente salta de un pensamiento a otro cual monillo en una selva, podemos empezar a comprender como nuestros mecanismos de reacción ante el contenido de los pensamientos, se manifiestan en nuestro cuerpo produciéndonos una experiencia que no es real in situ, si no que está creada por eso que estamos pensando. En ese momento, en el que decido permanecer como testigo imparcial de ese pensamiento, nos convertimos en observadores y tomamos las riendas de nuestro momento presente.

En realidad, y de forma intrínseca, la meditación no entraña llegar a ningún lugar, ni sentir algo especial, si no permitir que lo que está sucediendo se despliegue tal cual es y nosotros podamos vivenciarlo sin que la mente entre en lucha, por ejemplo, con el elemento del juicio de “esto no debería ser así” o “no debería sentir esto”, o por ejemplo “esto es bueno” o “esto es malo”.  Otro elemento de Mindfulness, según Jon Kabat-Zinn,  es la mente de principiante, y esto entraña que podamos vivir lo que estamos viviendo con los ojos de un niño, como si fuera la primera vez que sucede. Si observamos a un niño cuando ve algo, la inocencia, la sorpresa, llenan cada instante de su experiencia de ilusión y de vida. Los mayores andamos cansados porque eso ya lo sabemos, o esto es así y perdemos nuestra capacidad de sorprendernos. Si abandonamos lo que sabemos o lo que creemos que es, la experiencia nos apremia con matices nuevos y podemos nutrirnos de ella.

La paciencia, otro elemento, nos recuerda que para practicar la meditación tenemos que dejar la prisa de querer conseguir ya estar en silencio y en calma, pues, sigue siendo la mente la que quiere conseguir las cosas ya. Si te pescas nervioso porque algo suceda, date cuenta y vuelve a traer tu atención a este momento. Suelta y deja ir cada cosa que venga, ya que nos gusta quedarnos con los pensamientos “buenos” que nos hacen sentir bien, y queremos evitar los “malos” que nos hacen sentir mal. En este caso, observa ambos. Mira como los dos van pasando, y viene uno, y después desaparece y viene el otro… Aquí podríamos utilizar el elemento de la Aceptación, para acoger cada cosa que venga. Y finalmente, no esforzarse en querer llegar rápido a estar en estado meditativo. Otra vez nuestra mente con la prisa por querer “dominar y controlar” ya la práctica y querer ser un perfecto o una perfecta meditadora.

Inhala………………………….. y Exhala…………………..

Este es un breve paseo por la teoría, por las cosas que pueden ayudarte a descubrir de que se trata la conciencia plena. Seguro que has dicho “uf, qué difícil”, y esa es la mente que huye de que la apaguemos un ratito para sentir de otra forma. Creemos que dejar de pensar es no implicarse con la vida o acostarse en el sofá a estar en calma, y no se trata de eso. Reflexiona cuantas veces has querido descansar tumbado y no puedes porque la mente no para de pensar “tengo que hacer esto, qué haces aquí sin moverte, y hay que ver lo que me pasó esta mañana en el trabajo, etc, etc, etc…” y te levantas a hacer y estás pensando “qué agustito estaría sin hacer nada”… Se trata de estar cada vez más lúcidos y despiertos con la verdadera realidad y poder descansar cuando se necesita descansar, y luego hacer lo que tienes que hacer estando presente en eso. La mente no es mala, y no la queremos desahuciar, si no hacerla cada vez más útil y utilizarla a nuestro favor, no en nuestra contra.

Te dejo un breve vídeo que explica muy bien en qué consiste la meditación y lo que sucede cuando lo intentas…

 

Gracias por tu atención y tu interés. Seguimos compartiendo inquietudes y camino…

¡Un abrazo!

Enlace

 

http://www.candilradio.com/index.php?option=com_commedia&task=popup&commpid=314185&commsid=84534&tmpl=component

 

Hola a tod@s!

Inauguro mi blog con esta entrevista que me realizaron en Candil Radio la pasada semana. De la mano de Edurne, una gran profesional también dedicada al acompañamiento de lo más peques en su centro Thai Baby en Almería, comparto un poco de lo que se trata Mindfulness aplicado al embarazo y puerperio.

Me parece una buena forma de aproximarnos a ello, aunque iré escribiendo más detalladamente otras entradas para compartir con vosotros este maravilloso espacio.

Un fuerte abrazo!